Si, lo sé, he escrito mal el nombre en el blog, pero es que mi baobab estaba cogido, y como soy un poco disléxica...pues he dado este por válido, espero que no os importe... Desde hoy intentaré resumiros mi vida en Togo, donde me instalaré el 16 de abril...Ahora mismo me toca cerrar la casa en Bergen Op Zoom (Holanda), ir a Madrid a despedirme de mi familia y amigos, ponerme la última vacuna, coger la ropa de verano y....rumbo a Lomé
Cuenta la leyenda que, hace mucho tiempo, el Baobab era el árbol más hermoso de todos, admirado por animales, hombres y plantas; es por ello que los Dioses, complacidos por su hermosura, lo bendijo con una vida increíblemente lóngeva, aún en los cánones de los árboles. El Baobab, orgulloso, empezó a crecer y a crecer durante mucho tiempo, haciéndose más y más fuerte, hermoso, y alto, tan alto, que sus ramas daban sombra a los demás árboles y helaba a las criaturas que pasaban bajo él. Llegó a crecer tanto que, lleno de orgullo, gritó a los Dioses que pronto los alcanzaría. Los Dioses coléricos por desafiarlos, le dieron una lección de modestia, y lo plantaron al revés. Así, las hermosas ramas, flores y hojas quedaron enterradas, y el Baobab adoptó la forma de unas raices buscando el cielo.
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